lunes, 9 de julio de 2007

Borrador de historia verídica

Una bata blanca y sedosa se desliza sobre su piel, ya no siente el frío de la nevada invernal, sólo espera. Espera frente a la puerta, espera a que se abra...
Y recuerda cuando esperaba las cosas cotidianas, esperar a que llegue el tren, a que se cumplan los días y celebres tu cumpleaños, a que la cajera decida despacharte. Esperar a que las horas se cumplan, a que el tiempo se vaya reptando por debajo de tu puerta.
Ya no le quedan las buenas esperas, sólo la angustia, el latir precipitado debajo del pecho, el aullido de las bombas, el llanto de los huérfanos.
Espera; espera a que la puerta de casa se abra y pueda ver los ojos del ser que ama. Porque esta noche ha tenido un sueño demasido real, un presentimiento. El batallón de su esposo ha cruzado, en medio de la maleza nocturna, por el bando enemigo. Ella escucha los ronquidos de los nacionales, se asegura de que todos tengan los ojos bien apretados. Pero su esposo, el ejército republicano, no ha visto aún las hojas secas. Un paso en falso, y el crujido sería fatal. Las hojas siguen cayendo, mariposas tornasoladas, ecos de risas atrapados, esperando las pisadas, mortales.
Sueña que va quitando las hojas, sus manos se estiran y quitan, precavidamente los crujidos naranjas.
Pero es un sueño demasido real, no le gusta, a pesar de ser una silueta volarina y ligera.
Un ruido la despierta, justo en el momento que ve el puente... Su esposo iba a dinamitar hoy un puente.


Espera, sin calma, que la puerta se abra. Quizá no vuelva a oir la voz de su marido, quizá tenga que escapar mañana a Francia. Un lágrima tibia rueda por su mejilla, mientras la vecina grita, cómo sólo lo hace cuando el batallón regresa, al alba, triunfante.

1 comentario:

Mary Carmen dijo...

Mi querida Ross, que padre escribes!!! De verdad que me gustó esta entrada. La forma de combinar el lenguaje de la poesía con tintes de lo cotidiano y además en un ambiente entre histórico y actual, me pareció bastante chido. Jejeje, y no es que me crea una crítica profesional pero así percibí este texto. Un abrazoteeeee,