La ventana salió caminando por la puerta, cómo demonios fue eso posible. Absurdo, impensable, inhabitable, así es mi vida sin ti.
Por un costado del libro escurrían las palabras, los poemas sangran, se desparrama a lágrimas, la tinta. Las rosas ya no hablan de la lluvia, los secretos se mueren.
Encontré tirada a la luna, su cabellera de estellas se enredó en el fondo del mar, esta noche solo habra oscuridad. La luna llora porque ha perdido a sus hijas, el lujurioso mar las trago. Hoy se resite a salir, esta de luto y cerrara los ojos toda la noche para ocultar su brillo, su luz de luna. Pobre luna,se distrajo con mis congojas, se distrajo con mis reclamos, me vió llorando por tu ausencia.
El viento ahora hiere a las hojas, las tira con despecho, las golpea para sacar un sonido, para que alguien las pise y el dulce crujido le recuerde el latir de tu corazón. Pasos acompasados que las pisan, gemidos de hoja al ritmo de los pasos, el viento sonríe, ha recordado como se escucha tu sangre golpeando tus venas mientras me abrazas.
La lluvia hiere la espalda del cielo, sacude sus nubes. Te llevaste la calma del cielo en tu maleta. La lluvia lo tortura, y la tierra ya no siente el placer de su roce, es demasiado, ahora la inunda. Los caminos se han perdido, sólo quedan charcos, charcos de ausencia, charcos de lluvia melancólica que llora conmigo por el vacío que queda sin tu sonrisa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario