lunes, 16 de marzo de 2009

Lo reitero, no me fio de las personas a las que no les gusta el café ni de aquellas que no comen dulces. Se apilaban haciendo gala de su forma cuadrada perfecta, todos esos caramelos rojos y verdes. Los que no comen dulces han olvidado la ligereza que acompañaba a la infancia.
Los que no toman café quieren pretender que son personas saludables........

Paraisos artificiales, placeres mundanos. No me fio de nadie que este dispuesto a rechazarlos porque entonces quiere decir que da demasiada importancia a las cosas serias de la vida, a la solemnidad. Quiere decir que nunca podrá leer un cuento fantástico porque no sabrá desprenderse de la lógica, porque cuando escuche la palabra caramelo pensará en caries y no en la libertad del sabor de la gente que lleva un corazón joven dentro del pecho.

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