Voy adivinando figuras en la oscuridad, viendo hacia afuera las luces de la calle en una noche oscura, con la desesperada sensación, de que éstas eran tus calles.
Voy siguiendo tus pasos, tus huecos; tratando de reconstruir lo que tus ojos vieron, lo que de aquí te gustaba.
¡La ciudad no está completa sin ti! Jamás conoceré esas calles porque ya no son esas calles, te las llevaste.
Reconstruyendo sin éxito tus pasos.
Rastrojos de tu piel, sólo la sílaba final de esa canción que te encantaba y que no recuerdo, perdida para siempre.
Intento, entre versos de Lorca, rellenar los crucigramas que dejaste, pero te llevaste tantas respuestas que jamás podré completar el rompecabezas de tu vida, tantas risas que ahora sólo quedan preguntas imposibles.
Crucigramas vacíos e irresolubles que flotaran así, incompletos, en las manos del tiempo.
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