Quizá es la voz lejana -de un personaje olvidado- la que me llama y me obliga a despertar en mitad de un sueño. El caso es que le prometí que escribiría algo con su palabra y afortunadamente al despertar aún la recordaba. Hago honor a mi deuda y escribo algo en honor a no sé que voz, que me hace repetir en el umbral del sueño que debo escribir: MANCILLADAS
Mis plumas son lunas masacradas, mancilladas.
Polvo de cielo, ya sin brillo de estrellas,
olor a tierra.
Susurro de viento que al tiempo que arrastra a las nubes,
arranca gemidos solitarios a los dientes de león.
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