Estoy segura de que algúna vez te ha pasado, a mitad de un banquete concurrido, tienes que dejar de ver tu sopa y levantar los ojos hacia el comensal que lanza LA Pregunta. Seguramente en algúna otra mesa alguien más se hace la misma pregunta y duda si la debe formular en voz alta o no. Debo confesar que, una vez que dicha pregunta se desliza por tu mente, es difìcil dejarla atras y cada vez que comes -en mi caso tomas- esa comida-bebida magnifíca agradeces al dios de los alimentos la creación de ese magnífico y sensual manjar.
Yo soy de los comensales tímidos que nunca la formula en voz alta, pero Javier fue el último que desvío mis ojos del plato, para dirigir mi mirada hacia él. Mientras preguntaba: "¿Quién habrá sido el valiente que decidió comer ostiones por primera vez? ¿Se lo imaginan cuando comentó a los demás que debían probar ese manjar, los ojos con los que vieron los ostiones? ". -Lo bueno es que también entre ellos hubo un valiente que decidió hacerle caso al descubridor de ostiones y así llegó hasta nuestros días.
Sin duda fue valiente el primero que decidió comer ostiones, cocos, piñas, aguacate, almejas, chile...
Pero mi agradecimiento, mi pregunta-tributo se dirige al primero que comió-bebió café. Quizá el grano de café sea agradable a la vista, a diferencia de un ostión, pero cómo demonios se le ocurrió ponerlo a secar al sol, tostarlo, molerlo y transformarlo en una bebida. ¿Cómo fue que tuvo el valor de afirmar que ese sabor, intensamente amargo, debía compartirse con otros?
Así, me confieso perdida adicta al café. Estoy absolutamente convencida de que los días comienzan de forma distinta si se inician con su aroma, y con su amargo calor entre los labios. Cada vez que tomó café agradezco, en silencio, al primer osado que decidió probarlo.
Yo soy de los comensales tímidos que nunca la formula en voz alta, pero Javier fue el último que desvío mis ojos del plato, para dirigir mi mirada hacia él. Mientras preguntaba: "¿Quién habrá sido el valiente que decidió comer ostiones por primera vez? ¿Se lo imaginan cuando comentó a los demás que debían probar ese manjar, los ojos con los que vieron los ostiones? ". -Lo bueno es que también entre ellos hubo un valiente que decidió hacerle caso al descubridor de ostiones y así llegó hasta nuestros días.
Sin duda fue valiente el primero que decidió comer ostiones, cocos, piñas, aguacate, almejas, chile...
Pero mi agradecimiento, mi pregunta-tributo se dirige al primero que comió-bebió café. Quizá el grano de café sea agradable a la vista, a diferencia de un ostión, pero cómo demonios se le ocurrió ponerlo a secar al sol, tostarlo, molerlo y transformarlo en una bebida. ¿Cómo fue que tuvo el valor de afirmar que ese sabor, intensamente amargo, debía compartirse con otros?
Así, me confieso perdida adicta al café. Estoy absolutamente convencida de que los días comienzan de forma distinta si se inician con su aroma, y con su amargo calor entre los labios. Cada vez que tomó café agradezco, en silencio, al primer osado que decidió probarlo.
1 comentario:
Excelente texto Ross, de verdad que debemos agradecer a quien se le ocurrió tal proceso, porque además de ser muy elaborado, resultó ser uno de los descubrimientos del que disfrutamos millones y millones de adictos a tan noble bebida. Olvidémonos de la cuestión social que representa el "ir a tomar un café" por un momento y pensemos en lo maravilloso que sería que los descubrimientos más comentados fueran como el proceso del café, comer un ostión, abrir un coco, pelar una granada roja o extraer el jugo de una zanahoria... sí, que no tuviésemos que escuchar que se descubrió que tal o cual arma es apta para matar eficazmente a los condenados a muerte por algún imperio en su carrera por dominar el mundo. Vivan los verdaderos grandes inventores.
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